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lunes, 18 de octubre de 2010

4. PRECISIONES SOBRE EL ABUELO RODOLFO

Revisando entre otros documentos familiares que me traje de Mérida, he podido reunir varios que me dan nuevos conceptos sobre el abuelo Rodolfo, que vienen a corregir y completar lo que escribí en la nota 1. Así, veo que no tuvo sólo dos hermanos, como antes indique, sino que fueron seis los hijos de los bisabuelos Braulio y Mercedes: Rodolfo, Ricardo, Carlos, Enrique, René y Oscar.
También encuentro que el abuelo Rodolfo recibió su título de profesor de instrucción primaria inferior y superior el 20 de marzo de 1909, luego de haber cursado sus estudios en la Escuela Normal de Profesores del Estado. En el título se consignó que él vivía en Mérida y que tenía 20 años.
En 1937 era maestro de grupo normalista "A" de primaria en el estado de Morelos, y como escribí antes, llegó a ser inspector escolar federal en Yucatán. Según una nota de prensa que tengo, ocupó también puestos públicos en las administraciones del estado.
Tío Mario me contó en una ocasión que el abuelo Rodolfo tenía muy mal carácter y que era muy colérico, y que cada vez que iba a visitar a tía Frida, cuando eran novios, en los cuartos interiores de la casa escuchaba gritar improperios al abuelo, y a la abuela tratando de calmarlo.
Murió el 5 de mayo de 1943. Según recuerdo, me dijo tía Frida que fue porque padecía del corazón. La bisabuela Mercedes aún vivía cuando él se fue. Como se acostumbraba antes, fue velado en su casa, y el día 6 de mayo fue inhumado en el Panteón General.
Durante el sepelio, se hicieron presentes, entre otros, compañeros de tía Frida en la Facultad de Química, el Club de los 13, el Club de los Tiernos y otras personalidades que quiero investigar más.

viernes, 15 de octubre de 2010

1. EMPECEMOS CON LOS ABUELOS

De la abuela Carolina tengo varios recuerdos, el más fuerte de ellos fue el día de su muerte. Sin embargo, de los recuerdos bellos hay uno en especial, una temporada en el puerto de Progreso, cuando ella nos contaba cuentos para dormir a mi hermanito William y a mí, y nos enseñaba la maya, que era su lengua hermana que utilizaba allá en Hoctún. Nos enseñó lo que es el tuuch, lo que es el xiik' y nos mostró personas con cabeza de leek. Hubo otras muchas enseñanzas que aprendimos de ella en los pocos años que estuvo con nosotros, hasta la mañana del 31 de diciembre de 1969, cuando dejó de vivir para seguir a su hijo favorito, el tío Fernando, quien había fallecido de cáncer dos días antes.
Mi abuela, doña Carolina E. Gamboa y Gamboa, nació en 1892 y fue hija de don Bibiano Gamboa Ancona y doña Candelaria Gamboa Santana. Tuvo tres hermanas: Clemencia, Candelaria y María Petrona, mejor conocida como la tía Petita.
En diciembre de 1910, la abuela Carolina envió a su novio, el abuelo Rodolfo, la foto que aquí vemos, misma en la que observamos a una joven de 18 años, vestida con sobriedad y discreción, en una pose de estudio, junto a una silla con flores y con un paisaje pintado al fondo. Sostiene algo en sus manos, que no alcanzo a distinguir bien. De hecho, la foto está algo maltratada.
Al reverso de la foto se puede leer la siguiente dedicatoria que ella hizo al abuelo Rodolfo, estando en Hoctún, con fecha 29 de diciembre de 1910.
Mi abuelo, don Rodolfo Gamboa Escalante, tuvo un origen algo complicado, pues según me platicó el autor de la genealogía de los Gamboa de Hoctún, no consignó en su estudio a mi abuelo porque encontró evidencias de que fue hijo bastardo del cura del pueblo, cierto padre Escalante, quien lo entregó a su hermana, doña Mercedes Escalante, para que lo criara como su propio hijo con su esposo, don Braulio Gamboa Moguel.
El abuelo Rodolfo nació en 1888 y tuvo dos hermanos: Carlos y Enrique.
Los abuelos se casaron en Hoctún el 4 de septiembre de 1912, y ella quedó de inmediato embarazada, pues al año siguiente, el 8 de julio de 1913 nació su hijo Rodolfo Ariosto. Luego vinieron al mundo Elsie Sulema de las Mercedes, Frida Renée del Rosario, Rolando Elsner Alberto, Fernando Humberto, Carlos Enrique y Gloria Mireya.
Parece que se mudaron a Mérida antes del nacimiento de su hija Elsie, que ocurrió el 20 de diciembre de 1914.
El abuelo trabajaba como maestro y fue inspector escolar. La casa de la calle 61 # 386 B, entre 40 y 42, del centro de la ciudad de Mérida, se la entregaron en 1917 como parte de un programa de apoyo a maestros a través de dotaciones de viviendas, que promovió el general Salvador Alvarado.
Más adelante escribiré otras cosas sobre mis abuelos, sobre mis tíos y el resto de mi familia, pero con lo que llevo en esta segunda entrega muestro lo que para mí fue el principio.