jueves, 4 de noviembre de 2010

10. LAS PINTURAS DEL PRIMO FERNANDO

Aún tengo un recuerdo muy vívido de una tarde en el jardín interior de la casa en la década de los 60.
A mi hermanito William y a mí nos bañaron y vistieron con ropa de calle: Pantaloncillos cortos, camisa de manga corta desfajada y los botines ortopédicos que debíamos usar. Nos peinaron esmeradamente con brillantina... y luego supe para qué, pues mi primo Fernando nos iba a dibujar a petición de mi madre y mi tía Elsie.
Hacía algo de calor, y enmedio de los aromas de las rosas, las mariposas y el limón, William estaba de pie y yo sentado, y así debimos quedarnos quietos en el jardín por más de una hora de aquella tarde estival, mientras mi primo nos dibujaba. Al final, ese dibujo, que ahora no encuentro, mostraba más que muchas fotografías, pues era como él nos miraba.
Mi primo Fernando Humberto Gamboa Rosas es el primer hijo de tío Fernando y tía Elsie Rosas Evia. Nació en Mérida el 17 de abril de 1950 y desde muy joven mostró sus dotes de artista. En la casa de la calle 61 se conservan cuatro de las cinco pinturas que aquí muestro. Sólo me llevé a mi casa la pintura de Jesús, luego de la muerte de mi madre.
En particular, recuerdo que las tías le tenían mucho aprecio y veían esa vena de creador que llevaba adentro. Tía Frida también tenía en su casa un cuadro de Jesús y otros pintados por Fernando.
Él se ha dedicado a hacer varias cosas desde la muerte de su padre a fines de 1969. Fue a estudiar a la capital del país la carrera de arquitectura en la UNAM, de la que se tituló en 1974. Más tarde, hizo un diplomado en desarrollo social y urbano en la Universidad de Sussex, en Gran Bretaña.
Ha trabajado en la administración pública y en empresas paraestatales. Fue secretario particular de Diana Laura Riojas de Colosio y perteneció al llamado "Grupo Colosista". Fue cónsul de México en Oxnard, California y ahora trabaja para FONATUR en proyectos turísticos y de urbanización.

No tengo una fotografía actual de él, sino una de su primera comunión, misma que publicaré en otra ocasión. Por de pronto, va este homenaje a la belleza, tal como la veía mi primo Fernando en su adolescencia.

sábado, 23 de octubre de 2010

9. ASCENDENCIA DE LOS ABUELOS

He mencionado a los abuelos en todo lo que llevo escrito, y en particular en las notas 1 y 4. Ahora quiero referirme a lo poco que sé de su ascendencia, de lo cual no aparece nada en el trabajo genealógico de don Joaquín de Regil Gamboa.
Conforme consta en varios documentos que tengo, el abuelo Rodolfo está asentado como hijo de don Braulio A. Gamboa Moguel y doña Mercedes Escalante. El bisabuelo Braulio fue hijo de don Leocadio Gamboa y doña Francisca Moguel. Estaba vivo cuando los abuelos se casaron en septiembre de 1912, pues el matrimonio civil fue en su domicilio.
La bisabuela Mercedes fue hija de don Eligio Escalante y doña Tomasa Ricalde. Esta bisabuela aún estaba viva en 1943, cuando falleció su hijo, el abuelo Rodolfo. Seguramente, en ese año ella vivía con otro de sus hijos.
La abuela Carolina fue hija de don Bibiano Gamboa Ancona y doña Candelaria Gamboa Santana. El bisabuelo Bibiano enviudó antes de 1919, y en ese año radicaba en Motul. Fue hijo de don Bernardino Gamboa y doña Clemencia Ancona. Falleció el 2 de diciembre de 1921, y según consta en su acta de defunción tenía 58 años, por lo que debió nacer alrededor de 1864.
La bisabuela Candelaria fue hija de don Esteban Gamboa y doña Petrona Santana.
En los documentos que tengo aparecen también, con cierta frecuencia, los nombres de don Victoriano Gamboa Sosa, quien trabajaba como comerciante. Además, están mencionados Arturo Gamboa R. y un señor de apellidos Lugo Pérez, quien al parecer se casó con la tía abuela Clemencia, hermana de la abuela Carolina. Creo que estos señores pudieron ser parientes de los abuelos.
Pienso seguir investigando estos antecedentes, por lo que volveré a hablar de ellos más adelante.

viernes, 22 de octubre de 2010

8. SOBRE LOS TÍOS RODOLFO Y CARLOS

Estos son los tíos con quienes menos traté. El tío Rodolfo murió un año antes de que yo naciera. El tío Carlos vivía en la ciudad de México, y sólo viajó y estuvo con nosotros mientras vivió la abuela Carolina.
Ambos eran los hijos varones mayor y menor de los abuelos. Mi madre los quiso mucho a los dos.
Del tío Rodolfo se hablaba muy poco. Más bien escuché muchas veces que fue muy desgraciado en su matrimonio, pues no pudo terminar la carrera de medicina, no llegó a tener la solvencia económica que le exigía su familia política, y se casó con una dama de sociedad con fuertes vínculos -no entendí nunca si eran reales o imaginarios- con la antigua aristocracia hacendaria yucateca.
Don Rodolfo Ariosto Gamboa Gamboa nació en Hoctún el 8 de julio de 1913. Ignoro cómo fueron sus primeros estudios, pero cursó la carrera de medicina. En 1941 y 1956 trabajaba como empleado, y en 1943 y 1951 se ostentaba como estudiante o pasante de medicina. Entre 1948 o 1949 y 1953 vivió en Halachó con su familia, misma que luego pasó a Mérida, y vivó en una casa en la calle 60.
Se casó el 25 de julio de 1941 con doña Cristina Ávila Febles, la tía Cristina, con quien tuvo a mis siete primos: Rodolfo Artemio, María Cristina, Beatriz, Álvaro, Ricardo, Emilio y Noemí. Estos son mis primos mayores, con quienes he tenido muy poca relación.
Mi tío Carlos parece que fue punto y aparte en esta familia. Sólo una vez recuerdo haberlo tratado en Mérida, cuando llegó con su familia y se preparó un cuarto de la casa especialmente para ellos. Fue la primera persona que conocí, aparte de mi padre, que permitía a los niños darnos ciertos lujos en el cine o en la playa.
Durante las temporadas que hizo mi madre en el Distrito Federal, cuando fue a estudiar en la Normal Superior, entiendo que pudo reunirse con el tío Carlos algunas veces, aunque siempre fue en cafés o restaurantes, y nunca en su casa. Esta situación no se debía a que ella no fuera invitada por su hermano para llegar a su hogar, sino que la relación de la esposa del tío Carlos -la tía Estela- con las tías y mi madre no fue nunca buena. Ellas llamaban a la tía Estela "La Piojosa".
Don Carlos Enrique Gamboa y Gamboa nació en Mérida el 28 de julio de 1930, aunque su registro fue extemporáneo, pues el abuelo Rodolfo lo presentó al Registro Civil hasta el 4 de febrero de 1941. Recuerdo que mi madre y tía Frida me relataron que hubo que alterar su acta de nacimiento para que pudiera entrar siendo menor de edad al Colegio Militar.
De 1942 a 1945, hizo sus estudios de secundaria en la escuela "Adolfo Cisneros Cámara", y se le expidió el certificado de estos estudios con fecha 23 de noviembre de 1945. Se aprecia en la copia del certificado que tengo que no era un alumno dedicado, pues sus calificaciones eran las mínimas aceptables.
Se desempeñó en el ejército nacional hasta su muerte, en la década de los 80. Encontré que en febrero de 1952 era Teniente de Infantería, y en junio de 1962 se referían a él como Capitán 2o. Ingeniero Industrial. Me parece que escuché sobre él que formaba parte del Estado Mayor Presidencial.
Casó el 16 de julio de 1952 con doña Estela Arvizu, una regiomontana, y de esta unión tuvo cuatro hijos, aunque sólo recuerdo los nombres de tres de ellos: Estela, Carlos y Carolina. A la última la trataba muy mal su madre, y las tías decían que porque no la quería ya que se llamaba igual que la abuela.
De estos tíos no tengo más que decir, y sólo mencionaré una vez más a tío Carlos cuando me refiera a uno de los misterios de esta familia.

jueves, 21 de octubre de 2010

7. PRIMICIAS DE TÍA FRIDA

De tía Frida puedo decir muchas, demasiadas cosas, pues como crecimos en vecindad la veía a diario, hablabamos siempre y a menudo atendíamos cualquier llamado que nos hiciera, o la buscábamos para platicar o pedirle alguna cosa.
Ella fue, por decirlo de un modo, el alma de los Gamboa, pues pasó a ser la persona a quien todos los de esta familia iban a ver luego de la muerte de la abuela Carolina, además de ser quien estaba al pendiente de todos.
No había día ni ocasión para tener el mejor pretexto para estar en su casa, y es que tres cosas allá lo hacían sentir bien a uno: La comida de tía Frida, pues tenía un sazón inefable. Seguía su patio, que se dividía en dos partes, la primera de jardín con sus rosas y con plantas que tenía para su uso en las comidas, y luego la sección con plantas frutales y cítricos, donde además había un pozo. Había plátanos, naranjas dulces y agrias, limones, guanábana, el gran árbol de aguacate mantequilla, achiote y otra gran variedad de plantas en esta parte de atrás.
La vida que llevaban tía Frida y su familia siempre les causó apreturas, pues recibían a los que llegaban con refrescos, galletas, dulces y comidas. Por esta razón, mi madre optaba por pagar las comidas que nosotros hacíamos en su casa los domingos, a fin de que ella y tío Mario pudieran sufragar ese ritmo de vida. Entiendo que también tío Rolando y tía Elsie debieron apoyar de alguna manera para mantener esas reuniones de los domingos.
Doña Frida Renée del Rosario Gamboa Gamboa nació en Mérida el 22 de febrero de 1917, por lo que fue el tercer hijo vivo de los abuelos. Tuvo una vida plena de anécdotas que relataba cuando se lo permitían sus afanes, pues casi siempre la encontraba uno ocupada.
Estudio para químico farmacéutico en la Universidad de Yucatán, en la Facultad de Química y Farmacia, y obtuvo el título correspondiente poco después de la muerte del abuelo. El festejo fue muy íntimo, en casa del tío Rodolfo.
Tía Frida trabajó hasta su jubilación en el Dispensario Médico Municipal, que se encontraba en la esquina de las calles 50 x 61. Además, era responsable de dos o tres farmacias, por el rumbo del Mercado Municipal. Fue muy popular y bien recibida en todos sus trabajos.
Su rutina diaria giraba en torno a sus ocupaciones y su esposo tío Mario, y no parecía aspirar a otra cosa. Recuerdo cuando hubo que convencerla de ir a un viaje a Cuba con nosotros, y sólo aceptó hasta que convencieron primero al tío y él aceptó que ella se fuera. El problema era que a tío Mario no le gustaba viajar.
Cumplió más de 55 años casada, y creo que siempre quiso mucho a tío Mario, además de que era mujer acostumbrada a tener junto a su marido.

No tuvo hijos, pero adoptó a mi prima Fridita, la eterna soñadora de la que hablaré más adelante, cuando le toque el turno. La adoración de tía Frida era su hija.
Hay tantas cosas que podría contar de mi tía Frida: Siempre le llamé "Mami" y nos educaron para incluirla en los festejos del 10 de mayo. Sólo agregaré ahora que cuando murió el 13 de abril de 1999, una hecatombe cayó sobre todos nosotros. Los más cercanos a ella no pudieron resistirlo: Tío Rolando, tío Mario y Fridita. Fue una cosa terrible, y mi prima Fridita hizo un obituario a mano que nos dio a todos los cercanos.
Esta tía fue una fuente inagotable de noticias sobre la familia, por lo que la refiero a cada momento y seguiré acudiendo a ella para recordar los momentos definitivos y definitorios de los Gamboa.

miércoles, 20 de octubre de 2010

6. PRIMICIAS DEL TÍO ROLY

Me es difícil pensar en un concepto de este tío, pues era como un enorme rompecabezas que cambiaba a cada movida que uno hacía. Ora era camaleónico, en otro momento metamórfico, y luego volvía a ser la persona de una sola palabra de la que tengo, como recuerdo más antiguo de mi infancia, que me dijo que los hombres no se besan, debido a que mi madre me había enseñado que a los tíos y tías debía saludarles de beso y tutearlos.
Aún recuerdo cuando hace más de 35 años fuimos a visitarlo al campo militar de Irapuato, donde entre otras cosas tenía a su cargo la cocina y el comedor. El respeto que le mostraban los militares me impresionó mucho, y por ser sus sobrinos mi hermanito y yo fuimos tratados al punto del consentimiento.
Tío Rolando (le decíamos "Roly") tuvo como adoración a mis tías Frida y Elsie, sobre todo a la primera, y cuando ella murió en abril de 1999, al poco falleció él.
Era lo que podríamos llamar un "hombre de familia", pues todo el tiempo estuvo pendiente de su casa, y en sus últimos años tuvo un gran pesar por la suerte de mi primo Róger, de quien platicaré en su momento.
En la fotos de la derecha y abajo vemos a los tíos Roly y Alicia con mis primos. En la que está a la derecha, vemos detrás de ellos a mi primo Rolando. El sonriente junto a mi tía es Roberto. Ella lleva abrazado a Gerardo. Con tío Roly, vemos que sujeta a Róger y a Javier. En la foto de abajo los vemos, de izquiera a derecha, con Ricardo, Alicia y Gerardo.
Don Rolando Elsner Alberto Gamboa y Gamboa nació en Mérida el 26 de febrero de 1919, siendo el cuarto hijo de los abuelos. Estaba en la milicia nacional en 1947, y se mantuvo en el ejército hasta su jubilación. Después, tuvo varios trabajos, y aún recuerdo cuando a inicios de los años 90 fuimos a visitarlo a las oficinas de la SARH en la calle 59, luego de que se restableció de una operación a corazón abierto que tuvieron que hacerle.
Era asiduo a la casa de tía Frida todos los domingos, por lo que tenía la oportunidad de verlo con esa frecuencia. Era muy platicador y frecuentemente alegaba sobre cualquier asunto que se pusiera en la mesa. Él fue también quien me dijo en una ocasión que los niños sólo podíamos escuchar en la mesa, pero que no podíamos hablar, pues eso correspondía a los adultos. Aunque no pudiera participar, me quedaba porque me gustaban mucho sus pláticas y las veces que discutía sobre cualquier cosa. En honor a la verdad, debo decir que mi tío no era consistente con esta prohibición que me puso, pues sus hijos si podían hablar cuanto quisieran.
Una anécdota que escuché frecuentemente es que en cierta ocasión subió a la mesa del comedor a sus hijos mayores, para que pudieran mostrar sus botas nuevas a la abuela Carolina. Ellos se pusieron a zapatear la mesa y eso molestó mucho a mi madre y a tía Elsie. No sé cuantas veces escuché esa historia, incluso contada por tía Frida, pues la decían para señalar al tío como alguien muy testarudo. En verdad era terco algunas veces, y la única ocasión que lo vi flaquear fue en el caso de Róger.
Se casó con doña Alicia Cárdenas Cantón el 21 de septiembre de 1947, y de su unión nacieron mis siete primos: Elsner Rolando, Roberto Enrique, Javier, Róger, Gerardo, Ricardo y Alicia. El primero de estos primos fue Elsner Rolando, quien nació el 16 de julio de 1950.
Fue testigo del paso del huracán Janet en Chetumal, en 1957, cuando el mar arrasó con el poblado y cambió de calle una casa sobreviviente. También le tocó vivir varias situaciones a nivel nacional, debido a la movilidad que tuvo en el ejército.
Más adelante, espero tratar más de este tío. En particular, deberé tocar lo referente a su participación en el pleito de la casa en algún momento.

lunes, 18 de octubre de 2010

5. PRIMICIAS DE TÍA ELSIE

Cuando me avisaron, pasada la medianoche, que tía Elsie había fallecido, tuve que controlar el gran dolor que me atacó, y una de las cosas que hice fue escribir un poema que trata sobre mi relación con ella. Empezaba diciendo:
En tus ojos vivía un duende
-pícaro como él sólo-,
y al mirarme me abrazaba en un guiño
y me decía "te quiero".
Debía tener 12 años cuando me pidieron en la escuela que hiciera el árbol genealógico de mi familia. Recuerdo que para mí fue muy confuso lo que resultó, luego de que las tías Frida y Elsie, junto con mi madre, me empezaron a decir nombres y más nombres de parientes, con diversos apellidos como Lara, Ricalde, Moguel y otros que, según ellas, estaban emparentados con nosotros. También me dijeron que nadie de nuestra familia se había quedado en Hoctún. La parte de mi primer apellido fue más sencilla, pues mi padre recordaba muy poco.
Tiempo después, encontré en el ropero de la abuela una bolsa con fotos de la familia. Hubo dos que recuerdo vivamente: Una era muy borrosa y en ella aparecía el bisabuelo Bibiano; me dijeron que le debieron tomar la foto en Hoctún. La otra era de mis tías y mi madre, y se las tomaron juntas cuando eran muy jóvenes; Fridita y yo coincidimos en nombrarlas las "Tres Gracias", por lo bellas que se veían .
En esa bolsa apareció una fotografía del actor Roberto Cañedo, dedicada a tía Elsie. Cuando pregunté, tía Frida me dijo que ese señor había estado muy enamorando de tía Elsie, pero que ella lo rechazó y que por eso él había enfilado sus querencias a las hermanas Valencia, y se había casado con una de ellas, que se llamaba Nellie. Esa historia me impresionó mucho, y es que tía Elsie ya era una mujer madura cuando yo nací. Sin embargo, de joven fue una mujer bastante atractiva, aunque muy seria en su vestir y un tanto abstraída de las cosas vulgares de la vida.
Le gustaba viajar, e hizo grandes travesías por el mundo. Además, de joven fue buena nadadora, y competía con sus hermanos cada vez que se iban de temporada.
Doña Elsie Sulema de las Mercedes Gamboa Gamboa vio la primera luz el 20 de diciembre de 1914 en la ciudad de Mérida. La registraron con el primer nombre "Elicie", y en 1974 lo cambió para que quedara sólo "Elsie". No sé bien cuáles fueron sus estudios, aunque estoy enterado que aprendió piano y nunca le gustó practicarlo. En 1940, era estudiante del tercer año de la Escuela Normal Urbana "Rodolfo Menéndez de la Peña". Obtuvo el título de profesora de educación elemental y superior. Seguramente influyó en su decisión de dedicarse al magisterio el doctor José Montes de Oca, con quien creo que ella trabajaba y luego fue sinodal de su examen de grado.
Tía Elsie era muy detallista, pues siempre estaba pensando en qué cosas regalar a sus sobrinos, o cómo ayudarlos, y a veces convocaba a tía Frida y mi madre para tratar algún asunto relacionado. En este rubro también entraban las felicitaciones y las tarjetas navideñas, que no podían faltar.
Otro asunto en el que fue muy minuciosa eran sus vestidos, pues como mujer robusta que era, y dado que en las últimas dos décadas se hizo gorda, se mandaba a hacer su vestuario con modistas. Era todo un espectáculo acompañarla a revisar figurines, escoger telas, que le tomaran las medidas, volver otro día a tomar nuevas medidas, a pruebas, ajustes y remates de alguna cosilla. Las horas que invertía en sus vestidos eran considerables.
Sus últimos días fueron terribles, pues padecía diabetes, presión alta y murió de un ataque al corazón luego de una trágica operación donde le amputaron la pierna. Falleció en 1985, el año del terremoto. Cuando me avisaron, pasada la medianoche, pensé que vivía mi peor pesadilla; al despertar, alguien que escuchó la llamada me dio el pésame y la tierra se abrió, y pude librar la caída por un poema que hice, que habla de mi relación con ella, y que termina diciendo:
Hermosa alhaja en su concha de hamaca,
que vive del sueño..., en una novela.
Mi actriz favorita...
Mi empuje forzoso...

4. PRECISIONES SOBRE EL ABUELO RODOLFO

Revisando entre otros documentos familiares que me traje de Mérida, he podido reunir varios que me dan nuevos conceptos sobre el abuelo Rodolfo, que vienen a corregir y completar lo que escribí en la nota 1. Así, veo que no tuvo sólo dos hermanos, como antes indique, sino que fueron seis los hijos de los bisabuelos Braulio y Mercedes: Rodolfo, Ricardo, Carlos, Enrique, René y Oscar.
También encuentro que el abuelo Rodolfo recibió su título de profesor de instrucción primaria inferior y superior el 20 de marzo de 1909, luego de haber cursado sus estudios en la Escuela Normal de Profesores del Estado. En el título se consignó que él vivía en Mérida y que tenía 20 años.
En 1937 era maestro de grupo normalista "A" de primaria en el estado de Morelos, y como escribí antes, llegó a ser inspector escolar federal en Yucatán. Según una nota de prensa que tengo, ocupó también puestos públicos en las administraciones del estado.
Tío Mario me contó en una ocasión que el abuelo Rodolfo tenía muy mal carácter y que era muy colérico, y que cada vez que iba a visitar a tía Frida, cuando eran novios, en los cuartos interiores de la casa escuchaba gritar improperios al abuelo, y a la abuela tratando de calmarlo.
Murió el 5 de mayo de 1943. Según recuerdo, me dijo tía Frida que fue porque padecía del corazón. La bisabuela Mercedes aún vivía cuando él se fue. Como se acostumbraba antes, fue velado en su casa, y el día 6 de mayo fue inhumado en el Panteón General.
Durante el sepelio, se hicieron presentes, entre otros, compañeros de tía Frida en la Facultad de Química, el Club de los 13, el Club de los Tiernos y otras personalidades que quiero investigar más.