jueves, 21 de octubre de 2010

7. PRIMICIAS DE TÍA FRIDA

De tía Frida puedo decir muchas, demasiadas cosas, pues como crecimos en vecindad la veía a diario, hablabamos siempre y a menudo atendíamos cualquier llamado que nos hiciera, o la buscábamos para platicar o pedirle alguna cosa.
Ella fue, por decirlo de un modo, el alma de los Gamboa, pues pasó a ser la persona a quien todos los de esta familia iban a ver luego de la muerte de la abuela Carolina, además de ser quien estaba al pendiente de todos.
No había día ni ocasión para tener el mejor pretexto para estar en su casa, y es que tres cosas allá lo hacían sentir bien a uno: La comida de tía Frida, pues tenía un sazón inefable. Seguía su patio, que se dividía en dos partes, la primera de jardín con sus rosas y con plantas que tenía para su uso en las comidas, y luego la sección con plantas frutales y cítricos, donde además había un pozo. Había plátanos, naranjas dulces y agrias, limones, guanábana, el gran árbol de aguacate mantequilla, achiote y otra gran variedad de plantas en esta parte de atrás.
La vida que llevaban tía Frida y su familia siempre les causó apreturas, pues recibían a los que llegaban con refrescos, galletas, dulces y comidas. Por esta razón, mi madre optaba por pagar las comidas que nosotros hacíamos en su casa los domingos, a fin de que ella y tío Mario pudieran sufragar ese ritmo de vida. Entiendo que también tío Rolando y tía Elsie debieron apoyar de alguna manera para mantener esas reuniones de los domingos.
Doña Frida Renée del Rosario Gamboa Gamboa nació en Mérida el 22 de febrero de 1917, por lo que fue el tercer hijo vivo de los abuelos. Tuvo una vida plena de anécdotas que relataba cuando se lo permitían sus afanes, pues casi siempre la encontraba uno ocupada.
Estudio para químico farmacéutico en la Universidad de Yucatán, en la Facultad de Química y Farmacia, y obtuvo el título correspondiente poco después de la muerte del abuelo. El festejo fue muy íntimo, en casa del tío Rodolfo.
Tía Frida trabajó hasta su jubilación en el Dispensario Médico Municipal, que se encontraba en la esquina de las calles 50 x 61. Además, era responsable de dos o tres farmacias, por el rumbo del Mercado Municipal. Fue muy popular y bien recibida en todos sus trabajos.
Su rutina diaria giraba en torno a sus ocupaciones y su esposo tío Mario, y no parecía aspirar a otra cosa. Recuerdo cuando hubo que convencerla de ir a un viaje a Cuba con nosotros, y sólo aceptó hasta que convencieron primero al tío y él aceptó que ella se fuera. El problema era que a tío Mario no le gustaba viajar.
Cumplió más de 55 años casada, y creo que siempre quiso mucho a tío Mario, además de que era mujer acostumbrada a tener junto a su marido.

No tuvo hijos, pero adoptó a mi prima Fridita, la eterna soñadora de la que hablaré más adelante, cuando le toque el turno. La adoración de tía Frida era su hija.
Hay tantas cosas que podría contar de mi tía Frida: Siempre le llamé "Mami" y nos educaron para incluirla en los festejos del 10 de mayo. Sólo agregaré ahora que cuando murió el 13 de abril de 1999, una hecatombe cayó sobre todos nosotros. Los más cercanos a ella no pudieron resistirlo: Tío Rolando, tío Mario y Fridita. Fue una cosa terrible, y mi prima Fridita hizo un obituario a mano que nos dio a todos los cercanos.
Esta tía fue una fuente inagotable de noticias sobre la familia, por lo que la refiero a cada momento y seguiré acudiendo a ella para recordar los momentos definitivos y definitorios de los Gamboa.

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